La energía hidroeléctrica se origina haciendo pasar una corriente de agua a través de una turbina hidráulica. La cantidad de electricidad generada varía de acuerdo con la cantidad y la velocidad del agua. Entre sus ventajas se puede mencionar que es un recurso autorrenovable, no contaminante y además los embalses pueden ser reguladores de los caudales de los ríos y disminuir así los efectos de crecidas violentas. En la Argentina, el aprovechamiento de este tipo de energía es aún reducido frente a la magnitud del recurso. Las obras de mayor envergadura se encuentran en la cuenca del Plata y son binacionales: Yaciretá sobre el río Paraná, compartida con la República del Paraguay, y Salto Grande, compartida con la República Oriental del Uruguay sobre el río homónimo. El resto de las represas importantes se encuentran en el ámbito montañoso o sobre los ríos que se alimentan del deshielo como El Nihuil I, II, III; Agua del Toro; Los Reyunos en Cuyo, y El Chocón, Alicurá, Arroyito y Futaleufú en la Patagonia.
La energía nuclear
El desarrollo de este tipo de energía comenzó en el país en 1950, con la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que trabajó especialmente en la formación de una sólida infraestructura para la investigación científica y el progreso tecnológico en este campo. Por ejemplo, la creación de1 Instituto de Física Dr. José A. Balseiro, en San Carlos de Bariloche, para la preparación de físicos e ingenieros nucleares.
En el país existen dos centrales nucleoeléctricas en funcionamiento: Atucha I, en la provincia de Buenos Aires, y Embalse, a orillas del embalse del río Tercero, en Córdoba. La energía generada entre las dos tiene apenas una participación de alrededor del 11% en la generación total del país.
Atucha I entró en operación comercial en 1974, con una capacidad instalada de 319.000 kilovatios (Kw). La central de Embalse fue inaugurada en 1983, y tiene una potencia instalada de 600.000 kilovatios. Está detenida la construcción de una tercera central, Atucha II, en Buenos Aires, demorada por problemas económicos y por la toma de conciencia del peligro que representa su funcionamiento en un área de alta densidad de población.
El sistema interconectado nacional
En la Argentina, la localización de las fuentes de energía, excepto la termoeléctrica, no coincide con las áreas de mayor consumo energético, es decir que hay distanciamiento espacial entre las fuentes de producción (como las centrales hidroeléctricas de la Patagonia) y el área de mayor consumo ubicada en la margen derecha de los ríos Paraná y de la Plata, desde la ciudad de Santa Fe hasta el Gran La Plata, por ser la zona de mayor densidad de población del país y tener predominio de las actividades económicas secundarias y terciarias que consumen gran porcentaje de electricidad. Esta situación origina flujos interregionales de energía que inciden en su costo por las obras de infraestructura que se necesitan, como torres de alta tensión, y además porque parte de ella se pierde en el traslado. Esto tiene consecuencias directas en diversos sectores productivos, porque el mayor costo se traslada a los precios de los productos y les hacen perder competitividad internacional. Para resolver el problema de la conexión entre las zonas de producción de energía y las áreas de mayor consumo, se organizó en nuestro país el Sistema Interconectado Nacional (SIN) que distribuye casi la totalidad de la energía eléctrica producida en el país (más del 90% de la energía generada por todas las centrales térmicas, nucleares e hidráulicas). El SIN está compuesto por las centrales generadores y las empresas de distribución y transmisión, unidas por una red eléctrica integrada que abastece de energía eléctrica a la mayor parte del país.
El sistema de transmisión opera a través de una gran red de interconexión que está compuesto por líneas de 500, 230 y 132 kilovatios con un diseño radial polarizado en el frente fluvial, por ser la zona de mayor consumo. A partir de 1979, a través de la central Salto Grande se vinculan eléctricamente los sistemas interconectados de Argentina y Uruguay, realizándose importaciones y exportaciones de energía según las condiciones operativas respectivas. Además, hay centrales hidroeléctricas como la de los Reyunos sobre el río Diamante, en Mendoza, y Caverna de Río Grande, en Córdoba, en el sistema del Río Tercero, que actúan como compensadoras en el SIN y son utilizadas a pleno en los momentos de mayor demanda o en casos de emergencia. |
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